¿Bienvenida tristeza?

¿Quién no ha sentido tristeza alguna vez en su vida? El examen que con tanto esfuerzo preparé y suspendí, toda la ilusión que tenía puesta en aquella relación y fracasó, todo mi empeño y buen hacer para aquel trabajo que finalmente perdí…

En el tema de la tristeza hay buenas y no tan buenas noticias….¿La buena? Tenemos poder de acción para podernos sentir mejor, más relajados y felices mediante herramientas como la Gestión y Regulación Emocional, la Activación Conductual, la Relajación y/o el Mindfulness. ¿Las no tan buenas? Mientras nos readaptamos a la normalidad, hay que vivir la tristeza, aunque duela o moleste; la tenemos que integrar en nuestras vidas.

¿Qué es la tristeza?

La tristeza es un reacción emocional que surge cuando perdemos o fracasamos en algo de importancia para nosotros. La intensidad de la vivencia de la tristeza será más o menos intensa dependiendo de cómo cuantificamos la pérdida.

Cuánto mayor es la percepción que tenemos de la pérdida:

  • Más tristes, desconsolados y abatidos nos encontramos
  • Nuestra capacidad de atención se centra más en la pérdida o el fracaso
  • Más baja nuestro estado de ánimo
  • Disminuyen las actividades que realizamos
  • Se produce más activación fisiológica

El estado de tristeza se suele mantener de manera más prolongada en el tiempo que otras emociones como por ejemplo, el miedo. Esto se debe en parte al tiempo que necesitamos para habituarnos a la pérdida o al fracaso, mucho más extenso que el necesario para readaptarse a la normalidad cuando ya ha pasado una situación de peligro.

¿Para qué sirve la tristeza?

Todas las emociones cumplen una función en nuestras vidas y la tristeza no podía ser menos. Más allá de que para nosotros signifique algo negativo, lo cierto es que nos sirve para diferentes cosas.

Por una parte tiene una clara función social; manda a nuestro grupo de referencia, ya sean familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. un claro mensaje: “estoy fatal y necesito apoyo, ayuda, comprensión” y todo ¡sin abrir la boca! La expresión de tristeza se puede detectar por la orientación hacia abajo de las comisuras de la boca, que son consecuencia de una pequeña pérdida del tono muscular de la cara y general del organismo.

Que los demás nos respondan a estas demandas ya sería cuestión a tratar en otro post…

Por otra parte, cumple una función a nivel más personal, que nos lleva a tomar perspectiva de nosotros mismos y a auto observarnos, nos ayuda a reflexionar sobre nuestra situación y de las perspectivas que tenemos acerca del futuro inmediato.

La tristeza y la depresión no son lo mismo

La manera en que hemos utilizado la expresión “estar deprimido” en el título del post corresponde a nuestro lenguaje cotidiano, y no a la terminología psicológica, de ahí la confusión generalizada en nuestra sociedad entre ambos conceptos.

El término depresión, a nivel clínico, representa un síndrome complejo en el que sentir tristeza, es sólo uno de los variados síntomas.

Existen varios tipos de trastornos depresivos, pero a grandes rasgos se caracterizan por numerosas alteraciones a diferentes niveles;

  • Afectivo: tristeza, abatimiento, desánimo, disminución de la capacidad del disfrute, apatía, indiferencia, etc.
  • Comportamental: agitación motora, lentitud al hablar y andar, disminución de las actividades, etc.
  • Cognitivo: disminución de la capacidad de concentración, de memoria y atención, que afectan al rendimiento de la persona; incremento de la autocrítica y de la culpa, etc.
  • Fisiológico: insomnio o hipersomnia, disminución del apetito , de la actividad y del deseo sexual, dolores, molestias, etc.
  • Interpersonal: disminución del interés por los demás y deterioro de las relaciones sociales.

Tres diferencias entre la tristeza y la depresión

Depresión

  • Es una enfermedad mental
  • Gran parte de la sintomatología se da todos los días durante al menos 2 semanas
  • Afecta a todos los ámbitos de la persona

Tristeza

  • Estado de ánimo que forma parte del repertorio emocional
  • Relativamente pasajero, aunque puede convertirse en depresión cuando no se gestiona adecuadamente.
  • Aparece por una causa puntual

Herramientas para trabajar la tristeza

La tristeza prolongada y no gestionada adecuadamente puede terminar en depresión, por tanto se hace primordial el atender a nuestras emociones, entenderlas, aceptarlas y trabajarlas.

Algunas herramientas que nos pueden ayudar en este sentido son el entrenamiento en gestión y regulación emocional, la activación conductual, el mindfulness y la relajación.

Ejercicio práctico para trabajar la tristeza

Adiós….Hola….

  1. Escribir una carta de despedida dirigida a la tristeza agradeciendo sus servicios prestados hasta ahora.
    • Piensa en la circunstancia que la hizo aparecer, ¿qué sentiste?
      ¿Qué te ha aportado? ¿qué te ha enseñado?
    • Termina aclarando que no la vas a necesitar por ahora.
  2. Elabora una carta de bienvenida dirigida a la persona que vas a ser a partir de ahora, sin la tristeza.
    • Piensa en qué ocurrirá de diferente. Formúlalo en términos positivos.
    • ¿Qué harás a partir de ahora?