Depresión: cuando todo lo que me rodea es negativo

“Sí, se puede, con mucho esfuerzo y trabajo personal, pero se puede salir”. Éstas son las palabras de Alberto, después de haber superado un episodio de depresión grave, que lo sumió en un abismo del que no era capaz de salir.

Me sentía un fracaso, para los demás y para mí mismo. Todo me costaba un esfuerzo sobrehumano y poco a poco fui dejándome…perdiendo las riendas de mi vida…hasta no poder más y quedarme todo el día, todos los días metido en cama…No podía soportar tanto dolor…sólo quería desaparecer…”.

Alberto consiguió armarse de valor y pedir ayuda profesional a un Psicólogo. Admitir que se necesita ayuda para superar la depresión es el primer paso. Alberto necesitaba a alguien que le entendiera, que no lo juzgara, necesitaba tener la seguridad de que no estaba solo y de que había alguien que lo acompañaba y lo guiaba. 

¿Qué es la depresión?

Todos hemos oído o incluso dicho alguna vez que estamos deprimidos. Sin embargo, tal y como vimos en un post anterior, la tristeza y la depresión no son lo mismo. Todos sentimos tristeza alguna vez y generalmente ésta desaparece en unos días.

La depresión es una enfermedad grave que necesita tratamiento. Según la Organización Mundial de la Salud (2018), la depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y una pérdida del interés en las actividades de las que normalmente se disfrutaban, junto con la incapacidad de poder llevar a cabo las actividades de la vida diaria, durante al menos dos semanas.

A continuación os comparto un video que explica a la perfección qué es la depresión, qué siente la persona que sufre de depresión y cómo es su día a día. Yo tenía un perro negro llamado depresión (I had a black dog, his name was depression, su título en inglés) es un recurso psicoeducativo escrito e ilustrado por Matthew Johnstone para la OMS.

Tipos de depresión

Según el manual diagnóstico que utilicemos (CIE-10, DSM-V) la nomenclatura para referirse a las diferentes tipologías depresivas cambia.

Según el número de síntomas

La OMS (2018) clasifica los episodios depresivos teniendo en cuenta el número de síntomas que presenta la persona, así como su intensidad, de forma que nos encontramos con episodios de depresión:

  • Leves: presentan algunas dificultades para seguir con las actividades laborales y sociales habituales, aunque probablemente no las suspendan completamente.
  • Moderados: mayor presencia de síntomas y mayor incapacidad.
  • Graves: es altamente improbable que la persona pueda mantener sus actividades sociales, domésticas o laborales, y si lo hace, es con grandes limitaciones.

Según el tiempo

Teniendo en cuenta la variable tiempo, podemos encontrar otros tipos de depresión:

  • El Trastorno Depresivo Recurrente, caracterizado por repetidos episodios de depresión, donde existe un estado del ánimo deprimido, una pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, así como una reducción de la energía que redunda en una disminución de las actividades de la vida diaria. Todos estos síntomas se dan al menos durante 2 semanas seguidas.
  • El Trastorno Distímico o Distimia, síntomas de depresión que duran mucho tiempo (2 años o más) pero son menos graves que los de la depresión grave.

Según los episodios maníacos

Finalmente, otra distinción fundamental es la presencia o no de episodios maníacos. Los episodios maníacos cursan con estados de ánimo elevado o irritable, con hiperactividad, verborrea o “incontinencia verbal”, una autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir.

  • El Trastorno Bipolar o Enfermedad Maníaco-Depresiva o Depresión Maníaca, alterna su estado de ánimo entre la manía y la depresión. Existen cuatro tipos de Trastorno Bipolar, según la severidad y la alternancia de los estados de ánimo en el tiempo.

Síntomas de la depresión

Algunos de los síntomas de depresión más comunes son:

  • Sentimientos de tristeza o «vacío«
  • Sentimientos de desesperanza, irritabilidad, ansiedad o culpa
  • Pérdida de interés en las actividades favoritas
  • Sentirse muy cansado
  • Dificultad para concentrarse o recordar detalles
  • No poder dormir o dormir mucho
  • Comer demasiado o no querer comer nada
  • Pensamientos suicidas, intentos de suicidio
  • Dolores o malestares, dolores de cabeza, retortijones en el estómago o problemas digestivos.

Mecanismo de funcionamiento la depresión

Existen tantos modelos como teorías se han postulado sobre el cómo funciona la depresión. Si bien, uno de los que a mí, como psicóloga, me parece más acertado es el Modelo Contextual de la Depresión de Pérez Álvarez (2007).

Este modelo parte de la base de que no existe nada en el mundo que no se enmarque en un contexto de referencia. “Yo soy yo y mis circunstancias”, que decía el filósofo español Ortega y Gasset. Por tanto, toda la actividad humana se ha de entender en un contexto y sacarla de él equivale a no entenderla o malentenderla.

Este hecho implica que la persona que padece de depresión, no tiene una enfermedad. Se encuentra en una situación determinada, que se caracteriza por ser negativa para él y por no presentar ningún aliciente. Esta situación puede deberse a varias circunstancias, como una pérdida de empleo o de una relación, una muerte, etc. A veces, el comienzo de la depresión no es fácil de relacionar con un evento concreto. Aún así, no quiere decir que éste no exista.

La evitación

La persona que padece depresión, en este contexto concreto, suele actuar de una manera muy característica. Evita hacer cosas, evita situaciones, etc. De esta manera, su misma forma de actuar, de reaccionar, contribuye a cronificar su malestar. La persona queda así atrapada en ese contexto y lo perpetua.

El hecho de aislarse, de no exponerse a su entorno, hace que la inactividad y evitación aumenten. También se incrementan los síntomas que siente la persona; tristeza, desánimo, etc. Así pues, según Pérez Álvarez (2007), la depresión, en su conjunto, sería todo una forma de evitación.

La conducta de evitación impide que estas personas aborden los problemas que han causado la situación en la que se encuentran. Si pudieran hacerlo, se les abrirían nuevas posibilidades para su vida. Además, tal y como hemos visto, las conductas de evitación meten de lleno a estas personas en el círculo vicioso de la depresión.

Tratamiento de la depresión

En términos generales, los objetivos terapéuticos en el tratamiento de la depresión serían

  • recuperar las actividades habituales
  • la resolución de problemas de una forma activa y adaptativa.

A fin de conseguir estos objetivos, se requiere:

  • Aumentar la actividad de la persona
  • Mejorar su estado del ánimo
  • Modificar algunos aspectos cognitivos (pensamientos automáticos,  expectativas y esquemas mentales)

La Activación Conductual es un programa que trata de poner a la persona de nuevo de cara a la vida. Trata de ponerla a funcionar, a activarla, a pesar de “estar todavía deprimida”. Éste constituye el paso esencial para dejar de estarlo.

Para ello, se pone en contacto a la persona con el contexto que resulte reforzante y relevante para ella. De esta manera se producen cambios en los pensamiento, el humor y la calidad de vida. Por tanto, no se trata de cambiar primeramente los pensamientos y el humor, para después actuar, para poder “estar bien” y “volver a hacer la vida”, si no al revés. Se trata de “hacer”, de “rehacer la vida”, a pesar precisamente de “estar mal” todavía.  

A parte de la programación y estructuración de actividades, se utilizan otras técnicas como  

  • La solución de problemas,
  • El entrenamiento en habilidades sociales y asertividad
  • Métodos para facilitar el contacto directo con la experiencia

Ejercicio práctico para trabajar la depresión

El objetivo de este ejercicio es empezar a ser conscientes de la trampa de la depresión.

  1. En un cuaderno, realizamos una tabla que tenga dos columnas; una que diga «actividades» y la otra «estado de ánimo o emoción asociada»
  2. Durante una semana apuntamos todas aquellas actividades que realicemos y las emociones que nos suscita. Recuerda que pensar, recordar, etc. son también actividades.
  3. Al final de la semana analizamos los resultados y extraemos conclusiones; disminuir o dejar de hacer aquellas actividades que nos suscitan emociones molestas y aumentar aquellas que nos hacen sentir bien