Ansiedad: cuando las preocupaciones toman cuenta de tu vida

(y tú no puedes hacer nada por remediarlo)

Te preocupas por tu salud y por la salud de los tuyos… Por la situación económica… Por algo malo que está por suceder… La lista de preocupaciones es interminable. Igual de grande que la intranquilidad y tensión que a ti te generan.

El corazón se te acelera. Te cuesta respirar. Sientes una presión muy fuerte en el pecho. Empiezas a sudar. Te agobias y piensas que te va a dar algo… Un ataque al corazón… La muerte. Al final esas sensaciones pasan, pero no el miedo a que te vuelva a suceder. Te quedas siempre expectante a tu cuerpo. A sus respuestas fisiológicas.

Llegan ya las tan ansiadas vacaciones. ¡Qué ganas de compartir con tus amigos tardes de sol y relax en la playa! Pero resulta que deciden hacer un viaje, y tú, por no coger un avión, das una excusa. Te quedas sola y no vas.

Todas estas situaciones tienen algo en común: la ansiedad.

Todos sentimos ansiedad y estrés de vez en cuando. Existen situaciones que propician sentimientos de ansiedad, como cumplir con un plazo de entrega, conducir con mucho tránsito, etc. Este tipo de ansiedad leve nos mantiene alerta y concentrados en la tarea que llevamos a cabo. Así enfrentarnos mejor las situaciones difíciles y/o amenazadoras.

Sin embargo, a veces, algunas de las personas que se enfrentan a este tipo de situaciones sienten temor y preocupaciones extremos. Tan intensos y frecuentes que les interfieren y debilitan en sus actividades diarias. Con un tratamiento adecuado y eficaz, las personas que sufren de ansiedad pueden llevar vidas completamente normales. Estos tratamientos incluyen técnicas de control de la activación, como el mindfulness la relajación y técnicas de exposición, y de prevención de conductas de seguridad. Los entrenamientos en resolución de problemas, y en habilidades sociales y asertividad también resultan de gran ayuda.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción emocional que surge ante determinadas situaciones de alarma, de resultado incierto, ambiguas… La ansiedad nos prepara para actuar ante ellas, activándonos. La frecuencia cardíaca se acelera, el corazón bombea más sangre hacia el cerebro, permiténdonos el pensar más deprisa, anticipar, ponernos en el peor de los resultados, etc. Llega más sangre a los músculos, que se tensan, preparándonos para la acción…

Por tanto, la ansiedad tiene una función adaptativa. Nos permite adaptarnos a las situaciones, preparándonos para cambiar ese posible resultado negativo. En este sentido, la ansiedad es positiva. Nos permite movilizar la energía suficiente para actuar y obtener un resultado positivo, ya sea aprobando un examen o dando buena imagen en una entrevista de trabajo.

¿Pero qué pasa cuando la ansiedad se hace sumamente desagradable y llega a constituir un problema en la vida de las personas?

Cuando la ansiedad es un problema

El temor a la reacción de ansiedad, a los síntomas que producen malestar psicológico, lleva a algunas personas a evitar situaciones en las que previamente surgió esta reacción. Este es el caso, por ejemplo, de personas que han de enfrentarse a un examen o entrevista laboral y evitan hacerlo. O simplemente no pueden realizarlas porque llegan a desarrollar síntomas de náuseas, vómitos, diarreas, etc.

La evitación de las situaciones temidas es una trampa que perpetúa todavía más el problema de la ansiedad. Por una parte, la evitación consigue que no surja la ansiedad en ese momento. Por otra, hace que aumente el miedo y la inseguridad ante las situaciones evitadas. De esta forma, cuando tengamos que volver a enfrentarlas y no podamos huir, las reacciones de ansiedad serán aún más fuertes.

Cinco diferencias entre la ansiedad normal y la patológica

Ansiedad normal

  • Episodios poco frecuentes
  • Duración limitada
  • Reacción esperable, común al resto de las personas
  • Sufrimiento transitorio
  • Casi sin interferencias en la vida cotidiana

Ansiedad patológica

  • Episodios repetidos
  • Duración prolongada
  • Reacción desproporcionada
  • Sufrimiento duradero
  • Gran interferencia en la vida cotidiana

Tipos de ansiedad

Trastornos de ansiedad

  • Trastorno de Ansiedad Generalizada: estas personas tienen miedos o preocupaciones recurrentes, persistentes y excesivas por ciertas situaciones o actividades, aunque éstas sean rutinarias y normales. Ejemplos son los temas de salud, la situación económica, etc. Con frecuencia tienen una sensación de que algo malo está a punto de suceder. Estas preocupaciones son desmedidas si se comparan con la situación real en la que se encuentra la persona y son muy difíciles de controlar. Afectan al estado físico de persona y suelen ocurrir junto con otros trastornos de ansiedad o depresión.
  • Trastorno de Pánico: implica episodios repetidos de sentimientos de terror, miedo y pavor muy intensos y repentinos. Estos episodios son ataques de pánico y alcanzan su pico en cuestión de pocos minutos. Cursan con síntomas como la dificultad para respirar, el dolor en el pecho, palpitaciones… Los ataques de pánico generan una gran preocupación acerca de la posibilidad de repetición y cuándo lo harán. Se suelen evitar situaciones donde los ataques de pánico acontecieron anteriormente
  • Trastorno Obsesivo Compulsivo: caracterizado, por una parte, por sentimientos o pensamientos persistentes, incontrolables y no deseados en forma de obsesiones. Por otra, compulsiones que toman la forma de rituales y que se realizan a fin de evitar o librarse de esos pensamientos. Un ejemplo sería la obsesión por la limpieza para evitar un posible contagio y el ritual de lavarse las manos cada vez que se toca un objeto.
  • Trastorno de Estrés Post Traumático: algunas personas que se han visto envueltos, ya sea de forma directa o indirecta, en un desastre natural, un accidente, una violación, un acto delictivo, etc. pueden desarrollar pensamientos, sentimientos y patrones de conducta que se ven afectados por los recuerdos de esos sucesos. La duración de los mismos puede ir desde meses hasta años después de la experiencia traumática.
  • Trastorno de Ansiedad a causa de una enfermedad: en este caso, los síntomas de pánico y/o gran ansiedad son consecuencia directa de un problema de salud física.
  • Trastorno de Ansiedad inducido por Sustancias: la ansiedad y/o pánico es el resultado directo del consumo de medicamentos y de drogas, tanto por su abuso, como por su abstinencia.

Fobias

  • Fobias Específicas: se caracterizan por sentir una gran ansiedad al exponerse a ciertos objetos o situaciones tales como volar en avión, encontrarse con ciertos animales o insectos, etc. Estas fobias pueden provocar ataques de ansiedad y conllevan el deseo de evitar la exposición al estímulo temido.
  • Fobia Social: implican miedo y ansiedad en relación a entornos sociales o lugares públicos. Se evitan todos estos lugares y situaciones debido a sentimientos de preocupación, timidez y/o vergüenza por que otros les vean de manera negativa y los juzguen.

Trastornos de ansiedad en la infancia

  • Mutismo selectivo: en niños se da una incapacidad para hablar en ciertas situaciones. Este hecho puede interferir en el funcionamiento escolar y/o social. Pueden hablar con familiares cercanos en el hogar, pero pueden no hacerlo en la escuela.
  • Trastorno de Ansiedad por Separación: niños que presentan una ansiedad excesiva cuando tiene que separarse de sus padres y/o de otras personas que ejercen funciones parentales.

La lucha contra la ansiedad: el verdadero problema

Como acabamos de ver, existen multitud de trastornos de ansiedad, pero en todos ellos subyace un mismo problema. La lucha que mantiene la persona contra las propias experiencias emocionales y cognitivas.

Así la persona que padece agorafobia y no va a un centro comercial, el problema no es el lugar en sí. Lo que evita a toda costa es volver a notar esas reacciones que tuvo en alguna ocasión, en una situación similar.

Cuando una persona con ideas obsesivas sobre la limpieza no toca un mueble por temor a la contaminación, no está evitando los gérmenes. Intenta evitar sus pensamientos, sentimientos y sensaciones en relación con ellos.

Quien padece de fobia específica a volar, en esencia, no evita los aviones. Realmente evita la activación emocional que le aparece en esas situaciones. Los recuerdos sobre lo mal que lo pasó la última vez que voló, sobre las noticias de accidentes aéreos, la anticipación de turbulencias…

Un sobreviviente de un accidente de coche con síndrome de estrés post traumático no evita los coches. Está evitando el afecto negativo, los recuerdos desagradables del accidente, el hecho de pensar y sentir las pérdidas por las que ha pasado, etc.

Por tanto, el centro de los problemas de ansiedad es el “miedo al miedo”. El temor a los afectos valorados como negativos, la angustia por pensamientos desagradables, el temor a las sensaciones de descontrol… Además del desgaste que se sufre en hacer todo lo posible para intentar evitar contactar con dichas experiencias, que por otra parte, son inevitables puesto que estamos vivos.

En este sentido, la lucha que tienen las personas contra las propias experiencias emocionales y cognitivas es lo determinante en el diseño de los tratamientos.

Tratamiento de la ansiedad

Existen una gran variedad de técnicas que nos pueden ayudar a superar los problemas de ansiedad. A continuación se nombran algunas de ellas:

  • A fin de disminuir y/o tolerar mejor la activación fisiológica, se utilizan diversas Técnicas de Control de la Activación. Éstas incluyen diversos procedimientos de Relajación, cuyo objetivo es conseguir una relajación orgánica, tanto del sistema nervioso central, como del periférico y el autónomo, así como una relajación cognitiva.
  • El Mindfulness o Atención Plena, en español. Esta técnica nos plantea la opción de centrarnos en el momento presente, de forma activa y reflexiva. Vivir el “aquí y ahora”, frente a vivir en la irrealidad de los pensamientos, el soñar despierto. Se busca experimentar de forma plena la ansiedad y aceptarla, dejando que acontezca de manera natural. De esta manera se consigue no luchar contra ella. Afrontar el “miedo al miedo”.
  • Las Técnicas de Exposición. Permiten habituarse a los estímulos temidos, facilitando la adaptación de la persona a las diversas situaciones de la vida cotidiana.. La clave del tratamiento es impedir que la evitación o el escape se convierta en una señal de seguridad, que marque un período libre de ansiedad, más que impedir el escape por sí mismo.
  • El Entrenamiento en Prevención de Conductas de Seguridad. Promueve la creación de estrategias de afrontamiento a diversas situaciones, con el fin de reducir la ansiedad y el malestar psicológico.
  • La Terapia de Solución de Problemas. Se trata de un proceso cognitivo, afectivo y conductual a través del que se identifican o descubren soluciones a los problemas específicos que se plantean en la vida cotidiana. Su objetivo es disminuir el malestar psicológico y mejorar la competencia social.
  • El Entrenamiento en Habilidades Sociales y Asertividad. Se dirige a aquellas personas que presentan un déficit de habilidades sociales. Las relaciones con los demás constituyen una de las principales fuentes de bienestar, pero también pueden convertirse en una de las mayores causas de estrés.

El tratamiento más adecuado en cada caso se establece después de llevar a cabo una evaluación global de la persona y del problema de ansiedad que presenta.

Ejercicio práctico para trabajar la ansiedad

¿Para qué puede servir?

El corazón se te dispara, empiezas a sudar…Ya está…ya viene… ! La temida ansiedad!

  1. Toma tres respiraciones profundas
  2. Mira a tu alrededor y elige cualquier objeto. Sí, el tapón de corcho vale…
  3. Búscale 5 usos imaginarios.  Colgador, para pinchar y guardar agujas…          
  4. Si al acabar sigues notando el  mismo nivel de activación, elige otro objeto y búscale otros 5 usos
  5. Sigue así hasta que notes que las sensaciones molestas ya han pasado.

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