Los problemas en las relaciones de pareja

¿Qué qué me pasa? ¡A mi lo que me duele es la pareja!

Ana y Juan llevan 15 años juntos. Cuando se conocieron, los dos disfrutaban de numerosas salidas, de no estar en casa. A los dos les gustaba no ser tan “tradicionales”. Ana veía en Juan a una persona enérgica, apasionada, vital, con iniciativa. A Juan le gustaba de Ana su tranquilidad, su calma, siempre serena. Hoy en día Ana ve a Juan como una persona nerviosa, hiperactiva y agotadora. Juan ve a Ana como una lenta, pasiva y vaga. Él, con 43 años, se ha acomodado y prefiere pasar más tiempo en casa. Ana, por su parte, sigue tan “novelera” como siempre, pasando de quedarse en casa y de ayudar a Juan a organizar el hogar que comparten…

Seguro que esta historia te resulta familiar. Puede ser que la hayas escuchado de alguno de tus amigos, hasta de tus propios padres. Incluso puede que sea tu propia historia. Y sí, si por algo se caracteriza la vida es por su dinamismo…

Durante el periodo de enamoramiento y de cortejo todo es genial. Los miembros de la pareja se esfuerzan por mostrar su mejor cara, ser comprensivos, cariñosos, divertidos. ¡No hay que escatimar! ¡La otra persona merece sólo lo mejor! Se priorizan las actividades de ocio y por supuesto la diversión. No hay tiempo para descansar, sí para besarse y hacer el amor apasionadamente. Como si no hubiese un mañana.

Esta situación puede mantenerse después de la convivencia en común o de la boda. Pero, poco a poco, según vayan incrementándose las presiones laborales, sociales, los hijos, etc. se producirá irremediablemente un cambio. El hogar común se transformará entonces en un ámbito de responsabilidades, de obligaciones, y en un lugar donde se siente la necesidad de descansar.

Todas estas situaciones suponen retos muy difíciles para la pareja. Pueden implicar discusiones, tensiones y rupturas de consensos. En ocasiones, no sabemos ni cómo vamos a reaccionar nosotros mismos ante una situación determinada. Por tanto, no es de extrañar que nuestra pareja reaccione de una forma totalmente inesperada y que sintamos que estamos compartiendo nuestra vida con un extraño. Que no entendamos cómo fue que algún día decidimos comprometernos  con semejante persona.

Todas las parejas presentan incompatibilidades, ya sean iniciales o desarrolladas con el paso del tiempo. Lo que también es cierto es que no todas escalan en conflicto. Algunas encuentran las maneras de solucionar esta problemática.

Si ya lo habéis intentado todo y no veis cómo solucionar la tensión de pareja, no tiréis la toalla. ¿Qué tal si os dais una oportunidad y probáis la Terapia de Pareja?

Surgimiento de los problemas en las relaciones de pareja.

El explicar cómo se desarrolla la transformación de las relaciones de pareja es clave para poder entender los conflictos que se dan.

Las incompatibilidades

El surgimiento de los problemas o las incompatibilidades pueden remontarse tanto a los inicios de la relación como al transcurso:

  • Breve periodo de cortejo. La pareja decide formalizar su relación, sin haber disfrutado de un periodo en el que conocerse más a fondo.
  • Falta de sinceridad o espontaneidad por parte de uno de los miembros de la pareja.
  • Falta de observación de la forma de ser del otro.
  • Presiones familiares para formalizar el compromiso.
  • Asimetrías en los miembros de la pareja. Al inicio de la relación se pueden asumir ciertos papeles o roles, que más adelante pueden generar conflictos. Por ejemplo, siempre es la misma persona la que inicia la relación sexual. Si ésta no lo hace en el futuro, puede conllevar un conflicto sexual. La otra persona puede desear tener relaciones, pero como nunca las ha iniciado, no lo hace.
  • Vulnerabilidades personales. La historia propia de la persona y/o familiar, determina temas o situaciones que son muy sensibles. Si éstos aparecen en la relación de pareja,  se producirá una reacción emocional negativa inmediataSiguiendo con Ana, imaginemos que su madre adoptó siempre un papel sumiso y de cuidadora del hogar familiar. Es lógico que ahora ella sienta pavor ante los deseos de Juan de pasar más tiempo en casa.
  • Confianza. El tiempo que la pareja lleva compartiendo sus vidas en común hace que la confianza entre ellos crezca y lleve a la despreocupación. 
  • Costumbre. Volverse repetitivo, previsible, dejar de ser novedoso, interesante, etc.
  • Muestras de amor. Cuando en el modelo de pareja se impone el hacer la mayor parte de las cosas juntos, se pueden producir situaciones injustas. El realizar actividades que resultan placenteras para uno, puede significar momentos de aburrimiento para el otro.

La razón de los problemas de pareja

Todas estas situaciones terminan por verse cómo la(s) razón(es)  por la que ya no se está a gusto con la persona. Sin embargo, esto no es realmente así.  Lo que verdaderamente incide  en el desarrollo de las incompatibilidades son los cambios en nuestra percepción. Aquella diferencia que nos parecía graciosa al inicio de la relación, pasado el tiempo, se puede valorar de forma diferente.

Si seguimos con el ejemplo de Juan y Ana, al comienzo ambos disfrutaban de pasar todo el día fuera de casa. Sin embargo, Juan, al hacerse mayor y aumentar la presión laboral, percibe el estar en casa descansando y tener todo organizado como algo positivo. Si Juan supedita su relación al hecho de que Ana cambie y sea más casera, estará exponiéndose a sí mismo a más malestar y conflicto en su relación de pareja.

La clave radica en que los puntos de desacuerdo que puedan presentarse en una relación no sean considerados como peligrosos y que necesitan ser erradicados, ya que una repetida exposición a aquello que no nos gusta, se nos hace insoportable, en vez de habituarnos a ello.

Reacciones ante las incompatibilidades

Ante los problemas o incompatibilidades que surgen en las relaciones de pareja existen unas reacciones negativas características que normalmente se organizan de manera secuencial, constituyendo un proceso predecible. A continuación se examinan en detalle.

Coerción

Administración de un estímulo aversivo (quejas, gruñidos, ignorar, indiferencia..) que uno de los miembros de la pareja dirige al otro hasta que éste accede a sus deseos. Estas interacciones siguen un programa de reforzamiento intermitente. Esto quiere decir que a veces el miembro que ejerce la coerción, consigue sus objetivos. Otras veces, no.
Es habitual  que las primeras  muestras de coerción se toleren sin reacción y no se haga nada hasta que la intensidad de lo aversivo aumenta progresivamente. No es fácil establecer cuándo  se inició o se consolidó la coerción como  forma de interacción habitual de la pareja. Lo normal es que la coerción no sea de un solo miembro hacia al otro, sino que acaba siendo respondida con otra coerción, bien del mismo tipo o diferente.

Desprecio

El clima se ha enrarecido por el uso de la coerción, una justificación habitual consiste en responsabilizar  al otro.
Se utilizan varias maneras de  humillar a la pareja a fin de  hacer frente a sus incompatibilidades:

  • Atribuir las acciones que el otro lleva a cabo a una forma inadecuada de actuar. Por ejemplo, tachar al otro de desastre, despistado.
  • Entender esas acciones como un “problema o desajuste psicológico” que el otro padece. «Es un inmaduro, una histérica, un neurótico, una deprimida…»
  • Acusar al otro de ser inadecuado o  incompetente socialmente.

Estas explicaciones no  convencen a la otra persona. Además, las siente como acusaciones ante las que se defenderá. De esta manera, ninguno de los dos conseguirá ningún cambio.

Polarización

Cuando se mantienen patrones de coerción frecuentes y las  explicaciones de la situación se basan en humillar al otro, la pareja acaba polarizándose. Empiezan a verse más extremos de lo que en realidad son. Se posicionan de forma más acérrima en su propio punto de  vista, como forma de reacción ante la postura del otro. 
Ninguno tiene deseos de ser una fuente de gratificación para el otro. Además, es probable que los reforzadores positivos que se daban, se hayan extinguido. 
Si se dan ataques mutuos, es fácil que uno se centre en aquellas actividades en las que resulta más competente, para que el otro  sea visto como alguien torpe o inepto.

Factores que facilitan o complican el manejo de las incompatibilidades

Los factores que se apuntan pueden hacer que las incompatibilidades se agraven o que por el contrario se suavicen. Así, si no hay muchas incompatibilidades y se cuenta con rasgos de personalidad positivos y buenas habilidades de resolución de conflictos, es altamente probable que los problemas se superen. Por el contrario, si existen bastantes incompatibilidades, una baja atracción entre los miembros de la pareja, pocas destrezas ante la solución de conflictos, etc. es probable que la polarización entre ellos llegue a ser extrema.

  1. Circunstancias estresantes. Presiones económicas, pérdida de trabajo,  nacimientos, complican las incompatibilidades
  2. Habilidades de resolución de conflictos. Permiten sortear el malestar, negociar, buscar alternativas, evitar la escalada de críticas…
  3. AtractivoFísico, carácter, económico, poder… Favorecen una mayor disposición a minimizar/sobrellevar las incompatibilidades
  4. Grado de ajuste. El acople que se da entre los miembros de la pareja
  5. Personalidad. La forma  de ser de ambos puede permitir tolerar  mejor las incompatibilidades.

Las incompatibilidades y los problemas de pareja

Los problemas de pareja son aquellos derivados de los intentos de manejar las inevitables diferencias que existen entre los miembros de una pareja y que afectan emocionalmente porque tocan algún tema sensible o alguna vulnerabilidad propia de uno de los miembros.

Los intentos de que el otro cambie o modifique su conducta para así acabar con estas diferencias o incompatibilidades puede hacer que se cree resistencia por la otra parte, hecho que a su vez vuelve a alimentar las ganas y los esfuerzos del primero para que el segundo cambie. El primero entonces intentará forzar al segundo a cambiar, ya sea mediante la utilización de la coerción, o bien a través de la crítica y la humillación.

Una vez más, estas actitudes no hacen más que retroalimentar la resistencia y por lo tanto, contribuye a intensificar el conflicto, de manera que cada uno se posiciona de forma más extrema, más polarizada.

Solución a los problemas de pareja

La Terapia de Pareja tradicional

La terapia de pareja tradicional basa su estrategia en el fomento del intercambio de conductas que sean reforzantes para el otro miembro de la pareja. También se enfoca en mejorar la comunicación entre ellos, así como en la adquisición de habilidades de resolución de problemas.

La Terapia Integral de Pareja

La Terapia Integral de Pareja considera que la aproximación tradicional es demasiado artificial. Desde esta terapia, la solución pasa por hacer consciente el proceso de retroalimentación que lleva a la pareja al bloqueo, en forma de trampa mútua, de la que parece no haber salida.

Aboga por tomar conocimiento y contacto con aquellos reforzadores que resultan básicos y naturales para la pareja. Para ello, el psicolólog@ junto con la pareja, intentarán hallar el equilibrio propio, a través de su propia historia y del tiempo que llevan compartiendo su vida juntos. La idea es huir de aquellas reglas predeterminadas que dicta la sociedad y que realmente resultan irrelevantes para los miembros de la pareja. ¿Quién dice que si quieres a alguien tienes que estar todo el día encima suya? ¿Qué pasa, que si no se hace, ya significa que no existe amor ni pasión entre vosotros?

La solución pasa inevitablemente por aprender estrategias de tolerancia y aceptación. De esta forma es muy probable que estas acciones surjan espontáneamente y se generalicen en el ambiente natural. Sólo así conseguiremos bienestar y una convivencia dichosa.

Ejercicio para trabajar los problemas de pareja

El álbum de los buenos recuerdos.

  • Realizad un álbum de fotos que recoja vuestras vidas en común desde el noviazgo. Las imágenes deben representar los momentos más especiales que  ambos queráis recordar.
  • La idea es crear el álbum juntos, que no sea una excusa volver a discutir. Si una de las partes no está por la labor, la otra parte puede ir dejándole fotos a modo recordatorio por la casa; en la almohada, en el frigorífico…

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