“Me cuesta mucho hablar con desconocidos. Siempre he sido así de tímida…”, “No estoy hecho para tener relaciones de pareja”, “La indecisión es uno de mis muchos defectos”, “Me preocupo por todo. Nunca voy a conseguir cambiar”, “Cuando me enfado, soy muy agresivo”

Estas afirmaciones y muchas otras del estilo, además de erróneas, son muy desadaptativas y pueden llegar a ser muy discapacitantes, provocando un hondo malestar psicológico.

Si te identificas con alguna de esas declaraciones o similares, no te preocupes, no está todo perdido. Habilidades como solucionar problemas, mostrar conductas de asertividad, poder gestionar las emociones y la activación fisiológica,  pueden ser aprendidas.

En Psicología, las teorías del aprendizaje dan cuenta de los cambios que se producen en nuestra conducta debido a la práctica, describiendo diferentes procesos mediante los cuales aprendemos.

Existen diversas teorías que explican el aprendizaje humano según se centren en las conductas observables, en las cogniciones (pensamientos), en las emociones y/o en el contexto o ámbito social en el que se da el aprendizaje.

La Teoría del Aprendizaje Social de Bandura hace hincapié en el papel de las variables sociales, junto con las conductas y los procesos mentales. Según esta, casi todas nuestras conductas son adquiridas por observación e imitación. De esta manera, tanto niños como adultos aprendemos diferentes habilidades mediante los mismos mecanismos; el modelado y la imitación, las instrucciones o pautas de comportamiento, etc.

Los entrenamientos de adquisición de habilidades psicológicas que ofrezco se fundamentan en éstas  y otras teorías psicológicas.