¿Qué hace un Psicólogo?

El Psicólogo. Ese gran desconocido. Siento decepcionarte, pero ni tenemos una bola de cristal, ni somos adivinos…

Dentro de la disciplina científica de la Psicología existen varias áreas de intervención y,  consecuentemente, de especialización. La educativa, la de recursos humanos, la de las empresas, la de tráfico y seguridad, la criminalística, etc.

El Psicólogo Clínico o de la Salud

El objetivo de este post es clarificar acerca de las funciones y tareas que cumple un psicólogo clínico o de la salud.

Como objetivo principal, los psicólogos trabajan para conseguir mejoras en el estado de salud de las personas que consultan. Además también entrenan en la adquisición de habilidades para funcionar de manera adecuada durante sus vidas.

Para ello ponen en marcha 10 tareas diferentes. Analizan el problema, evalúan la conducta, explican, informan, proporcionan recursos, estrategias y pautas. También motivan para el cambio y acompañan a los consultantes en durante todo el proceso. Todo ello utilizando sus habilidades de escucha empática y aceptación incondicional.

1. Analiza el problema

Normalmente las personas suelen acudir a consulta con un problema concreto de diversa índole; familiar, laboral, sentimental, relacional… Incluso puede presentar varios de ellos, de ahí la importancia del contexto en el que se sitúa la persona.

Las terapias psicológicas siempre se inician por esta fase de análisis e indagación. Para ello, el psicólogo realiza multitud de preguntas, de temática diversa. El objetivo es establecer la realidad de la persona que consulta. Conocer su forma de ser, de actuar, etc. Se trata de realizar una «radiografía» de la vida de la persona. De esta manera se puede establecer cómo todos esos elementos se relacionan entre sí , en relación al problema.

Así pues, delimitar el problema se convierte en una de las prioridades de la terapia. Sin un problema bien definido y comprendido, el psicólogo no puede realizar bien su trabajo. De la misma manera, la persona que consulta no podrá resolverlos sin antes analizarlos e interpretarlos.

2. Evalúa la conducta

El Psicólogo, como experto en las leyes que rigen las conductas, evaluará y identificará patrones de conducta en la persona que consulta. La finalidad es establecer aquellas conductas que deben ser mantenidas, pues ayudan a la resolución del problema. O por el contrario, aquellas que deban ser extinguidas, ya que pueden estar contribuyendo a mantener el problema.

Así pues, delimitar el problema se convierte en una de las prioridades de la terapia. Sin un problema bien definido y comprendido, el psicólogo no puede realizar bien su trabajo. Al igual que la persona que consulta, no podrá resolverlos sin antes analizarlos e interpretarlos.

3. Escucha empáticamente

En terapia el Psicólogo pone en marcha sus habilidades de escucha empática. Esto es, escucha a la persona que consulta poniéndose en su lugar, entendiendo cómo la persona vive la situación en la que está inmerso, pero no desde su posición de persona que escucha, con sus propios valores e ideas, sino como si fuese realmente la persona que se lo está explicando.

Para ello es esencial conocer su historia, sus experiencias, su manera de ser y de reaccionar, sus valores, etc. En la medida en la que la persona que consulta facilite información sobre sí misma, de manera sincera y clara, más fácil le resultará al Psicólogo ponerse en sus pies y llegar a comprenderle, para, desde ese lugar, ayudarlo y acompañarlo en el camino de la resolución.

4. Explica

El psicólogo sólo puede explicar aquello que ve, es decir, aquello que le cuenta la persona que consulta. Contrariamente a un pensamiento común y erróneo en la población general, los psicólogos no cuentan con «poderes» ni con una «bola de cristal» que les diga cómo son las cosas. Lo único que conocen es aquello que la persona les cuenta y les muestra.

Los psicólogos, con esta información junto con el conocimiento que tienen del funcionamiento psicológico, pueden realizar hipótesis y plantear diferentes escenarios a los consultantes, de forma que les ayuden a ver la situación desde diferentes ángulos y así poder desatascarla.

5. Informa

El Psicólogo lleva a cabo una función psicoeducativa. Explica el funcionamiento de los diferentes componentes psicológicos con el fin de que la persona desarrolle una visión más amplia en su forma de ver el problema.

Además, esta información le ayudará a entender aquello que se proponga como intervención más tarde en la terapia.

6. Proporcionan recursos y estrategias

Una vez se ha delimitado el problema sobre el que se quiere intervenir, el Psicólogo propondrá diferentes estrategias para poder llegar a la resolución del mismo.

Existen multitud de técnicas y estrategias diferentes que pueden funcionar o no, dependiendo del caso, de la persona, etc.

El psicólogo presentará las diferentes opciones de tratamiento, especificando la validez científica de las mismas.  Juntos, psicólogo y consultante, elegirán aquella que crean más conveniente en su caso.

7. Motiva para el cambio

El Psicólogo motivará hacia el cambio a la persona que consulta a fin de mejorar su bienestar psicológico.

Con este propósito, el Psicólogo, junto con el consultante, diseñará una intervención psicológica que requerirá de la acción de la persona interesada para que éste pueda cosechar los frutos.

8. Proporciona pautas

El Psicólogo proporciona pautas a la persona que acude a consulta.

En ningún caso le dirá cuáles son las acciones concretas que debería llevar a cabo en su caso.

Los Psicólogos ayudan y guían en el análisis de la situación, en la adquisición de habilidades, estrategias y técnicas para que la persona funcione adecuadamente y de manera autónoma en su vida.

9. Acompaña

El Psicólogo acompaña a la persona que acude a terapia durante todo el proceso de intervención y ésta sabe que no está sola. El Psicólogo la ayuda y guía en los momentos en los que más lo necesite.

10. Acepta incondicionalmente

Es la actitud que toma el Psicólogo frente a la persona que acude a consulta. La acepta tal y como es, con sus sentimientos y sus experiencias, con su forma de ser, personalidad, etc.

Presenta un respeto e interés positivo hacia la persona, sin deseo de interferir o modelar según las propias ideas o valores.

De esta manera se crea un clima de seguridad en el que la persona se permite explorar su interior sin miedos.