Salud mental. Problemas de la vida diaria vs. trastorno mental.

Salud mental. Problemas de la vida diaria vs. trastornos mentales

De repente te ha ocurrido a ti. Cuando tus amigos y familiares te contaban que llevaban un tiempo que se sentían mal, agobiados, tristes, sin ilusión… Tú los escuchabas paciente y amorosamente. Sin embargo, sentías una cierta incomprensión, derivada del hecho de que a ti no te había pasado nunca. Además creías que no te pasaría.

“Yo tengo mis días, pero en general estoy feliz, soy fuerte y puedo con todo”, te decías. De repente, sin saber ni cómo, ni porqué, has llegado a esa situación. Te das cuenta de que te sientes mal. Quizás eso que te pasa se asemeja a lo que otras personas te han contado.

¿Problemas de salud mental? ¿Pero eso qué quiere decir exactamente? ¡Yo no estoy loco! Seguramente son palabras que te habrás dicho en más de una ocasión. Si quieres salir de dudas, sigue leyendo.

Y estate tranquilo, que tiene solución y se llama Terapia Psicológica.

La Salud Mental

¿Qué entendemos por salud mental?

La Organización Mundial de la Salud (2004) define el concepto de salud mental como

“…un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia (…) un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”

Implicaciones de la definición de salud

De esta definición se pueden extraer cinco ideas principales sobre la salud mental con diversas implicaciones:

  1. Es parte integral de la salud. Si acudimos al médico ante un resfriado o gripe, ¿porque no visitar el Psicólogo ante un malestar emocional?
  2. Es más que la ausencia de enfermedad. Por tanto se puede padecer una enfermedad y ser saludable a la vez, de forma que se enfatiza nuestro papel de paciente activo que puede contribuir a su propio bienestar.
  3. Está relacionada de manera íntima con la salud física y la conducta. El funcionamiento de las áreas mentales, físicas y sociales son interdependientes las unas de las otras. Forman un todo, así que ante un problema, no sólo nos tendremos que ocupar de la dimensión física, sino también del resto. Si suelo tener dolores de cabeza y contracturas debido al estrés y la preocupación, ¿por qué sólo atacar los síntomas yendo al médico y/o al masajista, si podemos atacar a la causa, adquiriendo habilidades de gestión del estrés con un Psicólogo.
  4. Constituye la base  para el bienestar. Para alcanzar un equilibrio saludable en nuestra vida es igual de importante preocupamos por tener una alimentación sana y realizar ejercicio físico, que prestar atención a nuestras emociones y conductas.
  5. Contribuye al funcionamiento efectivo de una persona y de una comunidad. Si no sabemos gestionar nuestras emociones, no sólo nosotros nos sentiremos a disgusto, aquellos alrededor nuestro, sean compañeros de trabajo, clientes, o familia, también lo sufrirán.

Problemas de la vida cotidiana

La salud mental guarda una estrecha relación con la vida diaria. Con la manera particular en la que cada uno piensa, siente, actúa y se relaciona con otros. 

Los problemas de la vida cotidiana serían aquellos acontecimientos, reveses o contrariedades que se producen en nuestro día a día y que nos suscitan malestar, disconfort o sufrimiento.

A todos nos sucede que, alguna vez, una situación determinada nos sobrepasa. Sentimos que no contamos con los recursos necesarios para hacerle frente. O simplemente, en un momento en el que confluyen varios asuntos, se nos hace más duro que de costumbre el sobreponernos al malestar.

Tipología de los problemas de la vida diaria

Los tipos de problemas de la vida diaria más comunes suelen venir derivado de uno o varios de los siguientes ámbitos:

Normalidad vs. anormalidad

Todas estas situaciones son normativas y por el simple hecho de padecerlas, no implica que vayamos a desarrollar ningún trastorno mental. Son situaciones que, bien gestionadas y si se disponen de las habilidades necesarias, se superan por sí solas, simplemente con un reajuste mental y el paso del tiempo.

Se convierten en problema cuando se evitan, no se resuelven y se ignoran con tal de no contactar con el dolor y malestar que provocan en nosotros. En este momento es cuando una intervención psicológica a tiempo puede evitar que estos problemas se cronifiquen y se enquisten, afectando a más áreas de nuestra vida.

Trastornos Mentales

Los manuales diagnósticos

El DSM y la CIE constituyen los principales manuales diagnósticos y estadísticos de los Trastornos Mentales. En ellos, los Trastornos Mentales se definen como un grupo de síntomas, entre los cuales se encuentran alteraciones de;

  • el pensamiento
  • la percepción
  • las emociones
  • la conducta
  • las relaciones del individuo con su entorno.

Se supone que en cada trastorno confluyen una serie de síntomas determinados. De esta forma, con tal de reunir 5 o 6 síntomas de un listado de 10 o 12, a la persona ya se le puede asignar un diagnóstico formal de depresión, ansiedad, trastorno del pánico, etc. Dicho esto, debe admitirse que no existe una definición que especifique adecuadamente los límites de cada trastorno. De hecho, hay muchos que comparten gran parte de los síntomas.

La etiquetación vs. los síntomas y su función

Así pues, otorgando un diagnóstico de Trastorno Mental, estamos poniendo una etiqueta en la persona que lo padece. De esta manera, el problema que presenta la persona queda relegado a un simple listado de síntomas. Nada importa su contexto biográfico y sus circunstancias personales. En definitiva, con el diagnóstico, la persona queda descontextualizada de su sentido psicológico, parte integral de la salud de un individuo, según la definición de la OMS.

Los síntomas no tienen el mismo significado, ni implican el mismo nivel de funcionalidad para todas las personas que los presentan. El insomnio que puede ser habitual para una persona o desesperante para otra. Por tanto, más allá de establecer un diagnóstico, lo importante y necesario en Salud Mental es conocer y entender la particularidad de cada persona. Solo de esta manera se puede intervenir de la manera más adecuada, mejorando su situación y disminuyendo el sufrimiento.

Las situaciones que nos acontecen se convierten en problema cuando se evitan. Cuando no se resuelven y se ignoran con tal de no contactar con el dolor y malestar que provocan en nosotros. En este momento, es cuando una intervención psicológica a tiempo puede evitar que estos problemas se cronifiquen y se enquisten, afectando a más áreas de nuestra vida.

¿Qué diferencia a los Trastornos Mentales de los problemas de la vida diaria?

Normalidad vs. Trastorno

¿Cuál es la normalidad? ¿Qué es anormal? Matemáticamente, la distinción entre lo que es normal y la enfermedad mental es simplemente una frecuencia estadística. Sitúa a las personas a lo largo de un continuo, que va desde la normalidad hasta su extremo opuesto, la enfermedad.

Si la sintomatología que presenta una persona puntúa más cerca del extremo de la normalidad, será que está sano. Si puntúa hacia el extremo enfermedad, será que presenta un trastorno mental dentro de la variedad existente. Sin embargo, esta idea de salud como frecuencia estadística y trastorno, simplifica en exceso la realidad. Además, nos aleja del concepto de la Salud Mental de la OMS expuesto.

La salud y la enfermedad

La salud y la enfermedad no son categorías excluyentes. Una persona que presenta una patología, puede tener partes muy sanas y preservadas.  Además, cada persona tiene un criterio propio con respecto a sus síntomas, sus valores, sus expectativas. De esta forma, su vivencia personal del problema también es subjetiva.

Así, la enfermedad y salud forman parte de un contínuum, donde los límites entre ellos son porosos y dependen de;

  • Factores sociales, de las reglas, normas y valores de esa sociedad concreta, etc.
  • Factores personales, tales como las experiencias, los significados que cada persona atribuye, etc.

Todos estos factores son tenidos en cuenta en la terapia psicológica, al ayudar a una persona a sentirse mejor.

En este sentido, no existen enfermedades ni trastornos, sino personas.

Aportes de la Terapia Psicológica a la Salud Mental

La Salud Mental consiste en ser conscientes de qué se está viviendo en la propia vida. Ya sean conflictos, frustraciones, dudas, miedos, etc., siempre hay que tener a mano las estrategias personales para encontrar constantemente;

  • El equilibrio
  • La adaptación
  • Las soluciones a los conflictos
  • Las herramientas para combatir los miedos
  • Etc.

En definitiva, contar con buena Salud Mental implica poder sentirse mal, enfermar y tener la capacidad de restablecerse, de recuperar el equilibrio emocional.

La Terapia Psicológica te puede ayudar en momentos puntuales, pero también proporciona una visión más amplia de tu vida. Te empodera frente a las circunstancias de la vida cotidiana. Te hace sentir mejor, aumenta tu calidad de vida, etc. A este fin, se trabaja, entre otros;

  • El autoconocimiento. El aprender a sentir las emociones, analizarlas y canalizarlas de forma adaptativa. El observar nuestras conductas y pensamientos, así como el efecto que éstos tienen en nuestro bienestar…
  • La adquisición de herramientas. Para manejar los conflictos, aportar flexibilidad mental y apertura a la experiencia, etc.
  • El entrenamiento de habilidades. Habilidades  transversales como la solución de problemas, autoinstrucciones, administración del tiempo, etc.
  • El aprendizaje de técnicas. Técnicas de autocontrol, de mejora de la autoestima, de asertividad, etc.

Ánimate a hacer uso de los profesionales de la Psicología cuando surja la necesidad.

¡Tu vida cambiará a mejor!