Trastorno Mental. Factores de riesgo y de prevención.

Trastorno Mental. Factores de riesgo y de prevención.

¿Será que me estaré volviendo loco? Seguramente te habrás hecho esta pregunta alguna vez en tu vida. Especialmente durante una temporada en la que te has estado sintiendo mal anímicamente. No te preocupes, no estás solo. Te sorprendería saber cuánta gente piensa esto. No una, sino varias veces a lo largo de sus vidas.

Cualquier trastorno mental tiene un origen multifactorial que implica interacciones complejas entre variables tanto de tipo genético como ambiental. A pesar de que las investigaciones científicas han conseguido establecer unas variables que pueden hacer aumentar la vulnerabilidad de padecer un trastorno mental, rara vez se pueden identificar como las causas precisas.

Existen variables contra las que no podemos luchar ni hacer nada para cambiarlas. Este es el caso de las de tipo genético o algunas sociales, como la crisis o las guerras. Sin embargo, sí que tenemos poder de acción sobre otras de tipo individual, que pueden evitar que el malestar que sentimos pueda acabar convirtiéndose en un trastorno mental más grave.

Los factores de riesgo y los factores de protección en el desarrollo de un trastorno mental

Tanto los factores de protección como los de riesgo para el desarrollo de trastornos mentales, pueden ser de carácter individual, relacionados con la familia, sociales, económicos y ambientales.

Los factores de riesgo

Los factores de riesgo tienen un impacto directo en el desarrollo de un trastorno mental. Se asocian a una mayor probabilidad en la aparición de enfermedades, así como en una mayor gravedad y duración. Ejemplos de ellos son;

  • Consumo de drogas
  • Consumo de alcohol
  • Nutrición deficiente / mala alimentación
  • Sucesos vitales estresantes o de mucha tensión
  • Estrés laboral
  • Fracaso académico
  • Insomnio crónico
  • Aislamiento social / soledad
  • Pérdidas personales / duelo
  • Habilidades deficientes
  • Vida sedentaria
  • Negación / represión emocional

Los factores de protección

Los factores de protección, en cambio, se refieren a las condiciones que mejoran la resistencia de las personas a los factores de riesgo, a las enfermedades, y por ende, al desarrollo de un trastorno mental. 

A groso modo, los factores individuales de protección coinciden con aquellos que denotan una buena salud mental como son la autoestima, la fortaleza emocional, el pensamiento positivo, las habilidades sociales y de resolución de problemas, las del manejo del estrés, etc. Todos ellos pueden ser adquiridos o entrenados mediante la Terapia Psicológica. 

Alguno de los factores de protección ante un trastorno mental son;

  • Ejercicio físico
  • Alimentación equilibrada
  • Buenos hábitos de descanso / sueño
  • Tolerancia a la frustración
  • Buen manejo del estrés
  • Buen manejo de las emociones
  • Autonomía personal
  • Buena autoestima
  • Asertividad
  • Capacidad para afrontar la adversidad
  • Flexibilidad mental
  • Participación social
  • Habilidades sociales
  • Habilidades de resolución de problemas

Mecanismo de funcionamiento

En la medida en la que se acumulen factores de riesgo y que sobrepasen a los de protección, la salud mental puede ir cambiando gradualmente de saludable, a una mayor vulnerabilidad, para pasar a un problema mental de la vida diaria y finalmente convertirse en un trastorno mental. Por tanto, fortalecer y favorecer los factores de protección individuales constituyen nuestra mayor garantía para evitar su desarrollo.