Vacío existencial o insatisfacción vital.

El vacío existencial o la insatisfacción vital

Cuando lo tienes todo y te sientes vacío.

“Tengo un trabajo muy bueno. Una mujer maravillosa y una hija fantástica. Vivo bien, como muchos quisieran, pero siento que me falta algo…”

El caso de Juan es distinto. Siempre quiso tener su propia empresa. Los inicios fueron complicados, pero a base de esfuerzo y mucho trabajo, lo consiguió. Tener una empresa solvente y poder trabajar en lo que le gustaba. Solo que nada le producía placer, ni siquiera su empresa soñada. Nada de lo que le había hecho disfrutar en el pasado tenía sentido para él. Nada. Vivía como un autómata, del trabajo a casa, de casa al trabajo, un día, otro…

Estos sentimientos de apatía, de desilusión, de desencanto, de que la vida no tiene sentido nos pueden llevar a desarrollar actividades que tengan como función el impedirnos pensar. Nos ayudan a escaparnos de nosotros mismos. Del “yo”. Evitando la confrontación con el vacío que existe en nosotros y por tanto, perpetuándolo.

Así, encontramos personas que se refugian en el trabajo, en la hiperactividad profesional, en relaciones de carácter sexual, en la comida, en el consumo de sustancias adictivas, como las drogas o el alcohol, en las compras compulsivas, etc. Todas estas conductas, además de ampliar nuestra lista de problemas, incrementan la sensación de vacío interior, aunque nos proporcionen una sensación de alivio temporal.

Además, el hecho de no abordar el vacío existencial, nos puede llevar a la depresión. Ésta se caracteriza por la pérdida de experimentar placer, por la desesperanzala indefensión. En los casos más extremos, puede aparecer la ideación suicida.

Poder tener perspectiva para ver las cosas de otra manera cuando nos encontramos en esta situación de vacío existencial resulta una árdua tarea. Todavía más si tenemos en cuenta los sentimientos de culpabilidad y de vergüenza que podemos desarrollar por sentirnos así. Especialmente cuando nos comparamos con otras personas que quizás no disponen de cosas básicas con las que nosotros sí contamos. Salud, familia, trabajo, etc.

El Psicólogo, como profesional de la salud mental, nos puede ayudar a llenar ese vacío existencial, a identificar qué aspectos debemos modificar para que sintamos que estamos viviendo una vida más plena, acorde con nuestros valores y deseos. En este sentido, el trabajo en valores desde la Terapia de Aceptación y Compromiso, el Mindfulness, las habilidades de Autoconciencia y de Gestión Emocional nos pueden servir de gran ayuda como parte del tratamiento.

¿Qué es el vacío existencial?

El vacío existencial podría ser definido como la sensación de falta de sentido de la vida. De no encontrarse feliz o satisfecho con la vida que uno lleva. Tedio, no saber para qué se vive. Sus principales manifestaciones son el aburrimiento, la fatiga y la apatía.

El vacío existencial constituye una de las consultas más frecuentes en los consultorios psicológicos. Y es que puede afectar a todo el mundo por igual, no importa tu clase social, tu nivel económico, tu nivel educativo o situación familiar. Puede ocurrir en cualquier momento de la vida y no tiene por qué relacionarse necesariamente con la pérdida de un ser querido o una ruptura sentimental; simplemente aparece.

A veces, nuestros esquemas mentales ya no cumplen su propósito en nuestras vidas, el de guiar nuestras acciones hacia aquello que es significativo para nosotros, y nos sentimos perdidos, sin rumbo, y comenzamos a cuestionarnos las razones de nuestra existencia. ¿Y qué hago yo aquí? ¿qué sentido tiene esta vida? ¿trabajar, dormir, comer y otra vez a empezar, para qué?

Crisis existencial

Etimológicamente la palabra crisis viene del griego que significa separación, elección. Por lo tanto, la palabra en sí no lleva implícito un significado negativo. En este sentido, crisis sería todo lo contrario a aceptar un destino inevitable; crisis sería el tiempo de la decisión, de la inteligencia y de la valentía.

La desesperación que sentimos cuando experimentamos un vacío existencial equivaldría precisamente a nuestra voluntad de querer y necesitar darle sentido. Así, el vacío existencial conlleva un coste emocional porque los recursos que hasta ahora habíamos utilizado para resolver situaciones, ya no nos sirven, y a la vez, supone una oportunidad para la autoreflexión, para reinventarnos y plantearse nuevos objetivos.

Síntomas del vacío existencial

La sintomatología del vacío existencial o de la insatisfacción vital se caracteriza por:

  • Sentimientos de tristeza
  • Depresión
  • Soledad
  • Sentirse a la deriva
  • Inseguridad
  • Insatisfacción
  • No sentir placer por nada
  • Todas las actividades que llevan a cabo son aburridas
  • Distanciamiento de las relaciones sociales
  • Falta de coherencia con sus decisiones
  • Pérdida del sentido de la responsabilidad
  • Incapacidad para el compromiso.

Consecuencias del vacío existencial

El vacío existencial constituye una oportunidad de cambio y de reinvención de lo que ha sido hasta este momento nuestra vida. Invita a la autoexploración de nosotros mismos como personas, a llegar a lo más profundo e íntimo. Solo reconstruyendo nuestra identidad y volviendo a conectar con la vida, con los demás y con nosotros mismos conseguiremos llenar ese vacío.

Si este desafío se resuelve satisfactoriamente, conseguiremos reestructurar nuestra forma de pensar e incluso cambiar hábitos disfuncionales por otros más adaptativos.

Si por el contrario, no somos capaces de resolver esta situación por una falta de confianza en nuestros recursos, nuestra autoestima se verá afectada aún más, pudiéndose generar sentimientos de desesperanza, de indefensión aprendida, hasta llegar a la depresión y en el peor de los casos, al suicidio.

Cinco claves para dejar de sentirte vacío

Más fácil dicho que hecho, aún así te comparto las 5 claves del éxito para que ese vacío existencial forme parte del pasado. Recuerda que no estás solo y que siempre puedes solicitar la ayuda profesional de un Psicólogo.

  1. Reconoce. No sirve meter la cabeza debajo del ala: «El corazón tiene razones que la razón desconoce» (Blaise Pascal).
  2. Asume. La vida es dinámica, las circunstancias cambian y nosotros con ellas.
  3. Busca dentro de ti. El autoconocimiento es la clave, no te engañes.
  4. Pasa tiempo contigo. Examina qué es lo que haces para evitar contactar con ese vacío y deja de hacerlo.
  5. Reconfórtate. Prémiate y agradécete por indagar en ese dolor. Aumentarás tu autoestima y autoconfianza.

Terapias psicológicas como camino para llenar el vacío existencial

El objetivo de las terapias que te propongo giran en torno a no sentirnos avergonzados ni culpables por sentirnos vacíos, a reencontrarnos con nosotros mismos, a valorarnos y sobre todo a descubrir y definir qué cosas son significativas en nuestras vidas, para así poder emplear tiempo en ellas y disfrutarlas. 

El bienestar no es un fin, es un proceso continuado a lo largo de nuestra vida.

Terapia de Aceptación y Compromiso. Trabajo en valores

Uno de los pilares de la  Terapia de Aceptación y Compromiso es el trabajo en valores. Los valores serían las direcciones vitales globales que dirigen nuestras conductas, nuestros actos, como si de una brújula se tratasen. Por tanto, los valores corresponden a un proceso, en el sentido que se cultivan toda la vida y no se acaban de conseguir nunca.

Algunos ejemplos de valores podrían ser el amor, la honestidad, la calidad de vida, la realización personal, las relaciones de compromiso, etc. ¿Cuándo se deja de sentir amor? ¿Cuánta es la cantidad necesaria para poder conseguir calidad de vida? Siempre se puede conseguir más y mejorarla. La calidad de vida no se acaba en un cierto punto, tampoco lo hace el amor.

Valores vs. Metas

Los valores no se completan, no pueden ser conseguidos como un objeto, como una meta.

La única manera de poder sentir que vamos en la línea de nuestros valores es mediante nuestras conductas. En este sentido, los valores están siempre disponibles para dar sentido a nuestro comportamiento, les aportan coherencia y flexibilidad y son útiles para dar trasfondo a nuestro horizonte. Nos aportan un sentido vital.

La metas u objetivos constituyen eventos específicos deseados, que pueden o no conseguirse a corto plazo, como por ejemplo un aumento de sueldo, una promoción en el trabajo, un coche nuevo, etc. Todo estos son objetos, resultados, que no tienen porque estar alineados con nuestros valores. En la medida en la que estén, el hecho de dirigir nuestros actos hacia ellos, nos aportaran esa sensación de sentido, ya que estarán al servicio de nuestras direcciones vitales.

Mindfulness

El mindfulness o atención plena puede ser considerada como una filosofía de vida o una manera de conducirse en ella. Se centra en el momento presente de una forma activa y reflexiva. Aboga por vivir lo que sucede en el momento actual, en el aquí y el ahora, contrario a vivir en la irrealidad de nuestros pensamientos, al soñar despierto.

Se trata de una experiencia meramente contemplativa; la intención de la atención, de la conciencia y de la reflexión no es valorar, sino aceptar la experiencia tal y como se da. Es una experiencia abierta a la experimentación emocional, sensorial y perceptiva, que resulta liberadora cuando cada momento se vive plenamente. Libertad en estado puro.

Autoconciencia

Las habilidades de autoconciencia son aquellas que nos permiten reconocer nuestros propios estados de ánimo, nuestros recursos e intuiciones. Para ello hemos de trabajar a tres niveles diferentes. El primero de ellos es la conciencia emocional, la capacidad de identificar nuestras propias emociones y los efectos que éstas pueden tener. El segundo nivel a trabajar es la autovaloración; el conocimiento de nuestras propias fortalezas y limitaciones. Finalmente, el último nivel es la autoconfianza, nuestro sentido del valor propio y capacidad.

La idea es aprender a sintonizar con la información que nos proporciona nuestro cuerpo. Nuestras sensaciones, sentimientos, valoraciones, acciones, inatenciones, etc. Todo esto mediante la toma de conciencia de nuestro cuerpo y sus señales de excitación, para así llegar a comprender cómo funcionamos, cómo nos comunicamos y comportamos.

Ejercicio para trabajar el vacío existencial

La tarta de la vida

Imagina que esta tarta es tu vida. En ella se encuentran todas las parcelas importantes

  • Trabajo
  • Familia
  • Yo
  • Pareja
  • Ocio
  1. Determina el porcentaje de tiempo que le dedicas a cada ámbito de tu vida.
  2. Identifica aquellas áreas en las que aparece un porcentaje más bajo
  3. ¿Qué necesitas a nivel físico, de conducta, de emociones y de pensamiento para alcanzar tus metas en ese ámbito?

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